Hace un año que el Gobierno aprobó declarar el primer estado de alarma en todo el territorio español para afrontar la situación de emergencia sanitaria provocada por la COVID-19. Fue en la rueda de prensa del viernes 13 de marzo de 2020, cuando todo estalló y desde entonces nada volvió a ser igual. En las empresas, el proceso de adaptación ha sido constante y mantener la continuidad de los negocios la meta. Prioridad: sobrevivir a un tsunami que todavía tiene consecuencias devastadoras. (Hasta la fecha la COVID-19 se ha llevado por delante a 207.000 organizaciones y 323.000 autónomos, según datos del Instituto Nacional de Estadística).

Tecnología, la gran protagonista

El obligado desplazamiento masivo de los empleados fuera de sus lugares de trabajo ha hecho que la tecnología se haya convertido en protagonista absoluta en la actividad diaria de las compañías que necesariamente han tenido que acelerar su transformación digital para seguir a manteniendo la actividad.

La nueva normalidad dibuja ahora mismo que en España teletrabajan algo más de tres millones de personas y que la recuperación no será hasta 2022. Hasta entonces,  la realidad apunta a que el nuevo espacio de trabajo ha mutado significativamente hacia un entorno híbrido.

La dispersión de las plantillas ha obligado a una reestructuración y reducción incluso de los espacios físicos. De hecho, la pandemia ha hecho estragos en el mercado de las oficinas, en Madrid la contratación de estos espacios ha caído un 43% , datos de BNP Paribas Real Estate,   pero lo más importante es cómo ha impactado en nuestra forma de trabajar, cambiado de forma radical la manera en la que organizamos el trabajo.

El nuevo espacio de trabajo se distingue ahora por mayor:

  • Colaboración
  • Flexibilidad
  • Agilidad
  • Conexión
  • Digitalización

Cinco puntos que confluyen en el uso necesario de la tecnología como aliado fundamental para mejorar la experiencia de empleado. Ahora los objetivos de las empresas son SMART: más medibles, realistas y limitados en el tiempo, pero además se apuesta por metodologías más ágiles: Scrum y Kanban.

Automatización first

El cloud se ha convertido en protagonista  en estos meses de cuarentenas y confinamientos, pero también los sistemas de videoconferencia y las soluciones de gestión de contenido empresarial que ha permitido que los flujos de información en las compañías no se hayan visto interrumpidos.

La seguridad también ha marcado cómo se accedía a los recursos empresariales poniendo el foco en la protección no solo del individuo con sistemas de control de aforo y medición de temperatura, sino también preservando la información y los datos corporativos que a su vez han adquirido una dimensión fundamental para tomar decisiones más acertadas en el entorno directivo.

Pero junto a todo esto,  lo más importante ha sido el impacto de la automatización de procesos para completar tareas de manera más rápida y precisa y al mismo tiempo reducir costos, adquiriendo una importancia mayor en plena pandemia. Se estima que la inversión en automatización de procesos en Europa crecerá a una tasa del 35%  hasta 2022 según IDC.

Las iniciativas de automatización de procesos se han convertido en obligatorias para enfrentar la emergencia por el COVID, esto incluye procesos de automatización en departamentos como el financiero y contable, atención al cliente o recursos humanos, marketing, pero también en IT.

El futuro señala no solo a tecnologías como RPA, sino que apunta a Inteligencia Artificial o Aprendizaje Automático, como alternativas que seguirán ganando terreno por las posibilidades que ofrecen al reducir costes y mejorar la eficiencia, algo que seguirá siendo importante para alcanzar la recuperación.

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