Según los últimos datos extraídos de la consultora IDC, solo el 6 por ciento de las compañías alcanzaron niveles aceptables de madurez digital. Es decir, el concepto delimita a aquellas organizaciones que utilizan la tecnología como ventaja competitiva con el objetivo de mejorar su eficiencia operacional y el desempeño organizacional.

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Sin embargo, pese al dato inicial, la tónica en España indica ahora, a diferencia de años anteriores, que este proceso es ya al menos un objetivo “estratégico” contemplado fundamentalmente en el 75 por ciento de los casos por los departamentos de Sistemas y Líneas de Negocio, que son los que suelen liderar las iniciativas digitales en las compañías. ¿Pero cómo determinar realmente en qué estado de madurez  nos encontramos? Cómo saber si estamos en un nivel alto? ¿Qué hace falta?

Data-driven & Tecnology

En primer lugar, las áreas imprescindibles a tener en cuenta para el éxito de su proceso de digitalización vienen perfectamente indicadas en el barómetro sobre la Madurez Digital en España de 2018, realizado por Divisadero, donde se recogen aspectos tan importantes como:

Precisamente este último punto es ya una de las cuestiones que más intervienen ahora en aquellas compañías que muestran un alto nivel de madurez digital. Se trata de organizaciones que obtienen beneficios a través de la gestión y el análisis del dato, convirtiéndose en compañías Data-Driven. El objetivo es estar orientados al dato con ayuda, también, de tecnología adecuada que ofrezca mayor accesibilidad a la información, generando datos confiables sobre los que tomar decisiones para convertirlos en valor para las organizaciones.

Las tendencias apuntan que en 2020 el 50 por ciento del gasto tecnológico estará ya relacionado con la analítica de datos, como vía para mejorar el rendimiento de los negocios y será fundamental en los procesos de digitalización en los próximos años, donde las empresas necesitarán de la innovación continua para que la Transformación Digital termine por calar en toda la compañía logrando tener, además, un enfoque Customer Centric.

La adaptación al nuevo entorno regulatorio de protección de datos, (RGPD) marcará la realidad en este 2018, pero el reto más importante en los años venideros, será el uso del dato entendiendo que éste no es propiedad de un departamento, sino que debe fluir para mejorar la toma de decisiones en las empresa y la experiencia de cliente.

Plan Digital

La aparición de nuevas áreas dentro de las compañías como la venta digital y la comunicación digital son también puntos clave en la consecución de la madurez digital. El área de tecnología seguirá teniendo un gran impacto, ya que debe, además de garantizar la seguridad y dar soporte a todos los departamentos, evaluar la incorporación de nuevas herramientas como invertir en IoT,  Marketing Technology o adoptar estrategias multicloud. En definitiva, que incorporar la gestión digital al día a día de las oficinas, seguirá siendo imprescindible.

Sin embargo, tener una estrategia clara en materia de digitalización marcará finalmente la diferencia para lograr los objetivos. Sin Plan Digital no habrá resultados, y el dato ofrece que en España, tan solo el 34 por ciento de las organizaciones tiene un Plan de Transformación Digital. Contar con el criterio experto y realizar una auditoría para saber de dónde se parte para impulsar la estrategia de digitalización será básico al objeto de evaluar las necesidades de su negocio en base tres indicadores claves: Personas, procesos y tecnología.

Más agilidad y más capacidades digitales

Ir hacia nuevos modelos de negocio y de organización es otro apartado que hay que contemplar para lograr obtener niveles de madurez óptimos y esto señala a la implantación de procesos cada vez más ágiles, como medida para acelerar la ruptura entre silos de información en las organizaciones. “La tendencia –según Divisadero- será facilitar la digitalización de los procesos manuales y entender que la mejora continua de la experiencia de cliente es la vía para incrementar la competitividad, basando la estrategia en el uso de la tecnología y los datos”.

El reconocimiento del factor humano ya está integrado en la gestión del cambio, pero las organizaciones aún deben resolver cómo se conjugan los valores, culturas, capacidades y habilidades. Son las capacidades analíticas las que urgen ahora incorporar para tener un buen nivel de madurez digital al objeto de  aprovechar el caudal de datos actuales.

Junto a ello, la adopción de herramientas colaborativas en el día a día, así como lograr una mayor conectividad y movilidad, pero también, ofrecer más comunicación y fluidez en los espacios de trabajo, seguirán siendo imprescindibles.

Recuerde que mayor reto para alcanzar la madurez digital es cultural y de comportamiento. Adoptar estas tres recomendaciones es más fácil de lo que parece, como dijo Alan Cohen: “no hay que esperar a que las condiciones sean perfectas para empezar, el principio hace las condiciones perfectas”. ¿Comenzamos?