Mientras que 2020 será recordado como el año en el que las empresas se vieron obligadas a digitalizarse a causa de la pandemia, 2021 debe ser el periodo en el que las compañías asuman el paso definitivo hacia la adopción de los datos en la toma de decisiones de negocio.

Habilidades como la autogestión, resiliencia, tolerancia al estrés y flexibilidad han sido muy importantes para subsistir en un entorno volátil. Pero junto a ellas, señaladas como críticas desde el Foro Económico Mundial, hay otras que tendrán un papel relevante en los próximos años y estas son el pensamiento analítico y de innovación, el pensamiento crítico, razonamiento y la resolución de problemas.

Buscar el porqué de lo que sucede y tener capacidad para cuestionar los resultados que se obtienen será el paso necesario e ineludible para generar conocimiento que derive en mejores resultados y en crecimiento. No hay otra fórmula.

El pensamiento crítico, como el analítico, confluyen en el uso adecuado de la información para tomar decisiones, cobrando especial relevancia para su óptimo desarrollo el papel de la inteligencia de negocio. Esta es fundamental para la mejora de la competitividad en la empresa, convirtiendo los datos en información y posteriormente en conocimiento para conducir de forma eficaz la actividad.

El escenario post-COVID apunta a tener capacidad de resolver problemas de forma rápida para redefinir procesos y mejorar de forma continua y esto requiere tener  una adecuada gestión de la información de negocio, asignatura aún pendiente en muchas compañías.

La realidad es que casi un 40 por ciento de las empresas aún no sabe cómo sacar provecho al Business Intelligence y aunque parezca mentira, muchas siguen sin entender y analizar sus datos, y sobre todo sin tener una visión global de lo que acontece en su propia ‘casa’.

La inteligencia empresarial puede ayudar a cualquier empresa, sea del tamaño que sea y se dedique al sector que se dedique, a planificarse, organizarse, detectar cambios en las ventas, analizar ingresos y gastos, o identificar nuevos patrones de conducta de los consumidores. Pero también contribuye a mejorar procesos, detectar nuevas oportunidades o simplemente a conocer los puntos fuertes y débiles,  en definitiva, ayuda a corregir errores.

El uso correcto de la información permite dirigir de mejor forma, decidir, medir, gestionar y optimizar.  Debemos saber que hoy se carece de brújula sino hay una adecuada gestión de los datos en la empresa, esos activos digitales intangibles que cada vez son más relevantes.

La alfabetización de los datos, entendida como la capacidad de analizar, interpretar, y trabajar con la información extrayendo valor y conocimiento es un viaje continuo y fundamental para que la empresa opere de manera más competitiva posible y nuestra habilidad para hacer uso de la información nunca ha sido tan relevante como hoy.

Buscar el por qué será fundamental para tomar decisiones acertadas y el Business Intelligence nos muestra el camino para acertar en el nuevo orden social y económico que se abre ahora.