ALEJANDRO GIMÉNEZ NÚÑEZ

Executive Chairman de Korporate Technologies Group & de Prometeus Global Solutions

Existen una serie de características que definen a la empresa del futuro: horizontal, permeable al entorno, centrada en las personas, digitalizada, innovadora pero sobre todo abierta y revisable. Lo que significa, en última instancia, tener capacidad de adaptación. Sin embargo, más allá de todo esto, el propósito es lo que determina el verdadero sentido de cualquier compañía. Se trata de tener esa voluntad firme de hacer algo y que va de la mano con el compromiso para llevarlo a cabo.

Para muchos es un concepto ligado a la Responsabilidad Social Corporativa, pero definitivamente en una época tan disruptiva a todos los niveles como la actual, va mucho más allá. Es lo que da sentido a la actividad de cualquier compañía siendo clave para algo tan frágil y tan importante en la salud de las empresas como la confianza y la reputación.

Es, en definitiva, lo que nos hace alinearnos finalmente como consumidores con una marca o todo lo contrario. Lo que da autenticidad y coherencia a un proyecto y le hace seductor.

Muchos estudios muestran que no solo la resiliencia ahora es un valor seguro para el crecimiento empresarial, sino que aquellas compañías que son capaces de conectar con las inquietudes y preocupaciones de las personas son las que obtienen crecimientos positivos, pudiendo fidelizar a los clientes y mejorar la retención de talento.

El propósito, a diferencia de la misión y visión, es lo que define en buena parte la manera de comportarse una empresa en su entorno, define su interior, y lo que sustenta el “por qué” se hacen las cosas. Y el compromiso es la proyección hacia el exterior de ese propósito.

En estos dos últimos años convulsos para nuestra economía, muchos hemos repensado sobre esos conceptos que marcan sin duda la coherencia de un proyecto y lo que hace conectar cualquier empresa en definitiva con la sociedad.

Paradójicamente ahora que varias voces señalan a una crisis de valores, tenemos la responsabilidad de ser claramente proactivos y pensar qué podemos aportar desde nuestro ámbito para mejorar lo que nos rodea. No quedarnos solo en palabras, sino dar un paso adelante. Y bajo ese compromiso, entender que cualquier actividad no se puede separar de la vida y de todo aquello que nos la hace más fácil y mejor, es básico.

El liderazgo ahora debe ser auténtico, humanista, pero sobre todo que ponga el propósito en el centro de sus decisiones y reflexiones centrado en tener un compromiso y sensibilidad con el entorno.

Desde Korporate en estos meses hemos asimilado que en un entorno tan claramente digital como el actual la búsqueda de bienestar no solo señala al ámbito de la eficiencia y mejora de la productividad, sino también apunta a la educación, sostenibilidad, capacitación, salud, cultura, solidaridad…

Hemos mejorado el enfoque ampliando nuestra visión hasta los 360 grados para comprender mejor todo lo que ocurre a nuestro alrededor y dar respuesta a nuestros clientes con acciones concretas como ECOWorkplace, unida a la eficiencia energética, y Digitalia, herramienta facilitadora de una óptima transición digital.

Un territorio que seguiremos explorando en 2022 con otras fórmulas para ser fieles a nuestro propósito: ser un ‘atelier’ tecnológico donde diseñamos y customizamos la solución más acorde a las necesidades de cada organización con el compromiso claro de ser más sensibles y útiles a lo que nos rodea. Ese es nuestro camino. #ComprometidosContigo